Michelle Maciel mezcla corridos, baladas y reguetón en su nuevo álbum ‘La Gloria’: “Todo viene pintado por el mismo pincel”
Entrevista con Michelle Maciel, Músico
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Michelle Maciel empezó a subir canciones a TikTok en plena pandemia, sin clases, sin mucho más que hacer, y sin creer del todo que algo pudiera salir de ahí. Hoy, unos años después, es una de las voces que empujó a los corridos tumbados hacia sonidos más urbanos y más románticos — y una de las caras jóvenes de un regional mexicano que, según él mismo lo describe, “todo el mundo quiere” hacer en este momento.
Nacido en Sonora, Maciel fue nominado al Latin GRAMMY® en 2024 en la categoría Mejor Álbum de Música Mexicana Contemporánea, compartida con Peso Pluma, Carín León, Natanael Cano, Grupo Frontera y DannyLux, y tiene en su haber un BMI Latin Award por “ABCDario”. “CCC”, su colaboración con Edén Muñoz, superó los 269 millones de reproducciones en Spotify y es, hasta ahora, el tema más grande de su carrera.
Este 17 de septiembre presenta ‘La Gloria’, su disco más personal hasta la fecha: catorce canciones grabadas, entre otros músicos, con treinta cuerdas del Mariachi de Tecalitlán, que recorren distintas etapas de una misma historia sentimental — desde el dolor hasta el entendimiento. Las escribió a lo largo de dos años, y las fue acomodando, según cuenta, hasta que cada una encontró su lugar.
El título no es una metáfora vacía: Maciel le puso al disco el nombre de su novia, Gloria. Es un álbum construido con historias de antes de conocerla, de cuando la conoció y de después — con las heridas que traía, con el miedo a creérselo, y con lo que fue, de a poco, dejar de autosabotearse.
En una videollamada, a pocos días de que saliera el disco, hablamos con Michelle Maciel sobre ‘La Gloria’, sobre su mamá, sobre el norte de México, y sobre hacia dónde quiere que lo lleve este nuevo capítulo de su vida.

Estás a una semana de que salga el disco, después de tanto tiempo armándolo, ¿qué sentís?
Muchos nervios. Fíjate que yo casi no siento nervios con los lanzamientos, pero con este disco, como llevo tanto tiempo trabajándolo, traigo presión y nervios. Es como pensar en cómo le va a ir con la gente, si les va a gustar, cómo va a ser percibido. Traigo eso en la cabeza.
Mucha gente te va a conocer por primera vez con este álbum, aunque ya tenés una carrera larga detrás: la nominación, un tema con casi 300 millones de reproducciones. ¿Cómo te sentís al presentarte a una audiencia nueva con un trabajo tan personal?
Me siento con muchos nervios. Casi nunca siento nervios en mi vida, pero ahorita traigo un pendiente: quiero que ya pase, como cuando tenés algo muy presente y querés que pase para ver qué pasa. Para ver cómo lo recibe la gente, si le gusta o no, qué sigue, por qué camino voy a tomar después de experimentar tanto en el disco. Qué le gusta a la gente, qué no, qué me gusta a mí, qué voy a hacer después. Tengo muchas preguntas. Una lectura de cartas no me caería nada mal.
¿Sueles hacerte leer las cartas?
Sí, muy seguido.
¿Qué te han dicho las cartas que después se haya cumplido, fetén fetén?
Por ejemplo, antes de que pegara una canción me dijeron que venía algo grande. Y ahorita me han dicho que no es momento de tomar decisiones, que es momento de calmarme, de pensar, de analizar, para después decidir. De repente la lectura de cartas la tomo como mi psicóloga.
El disco arranca hablando de algo muy personal — de lo que te decía tu abuelo y de las cosas difíciles que tuviste que atravesar para llegar a ‘La Gloria’. ¿En qué momento, grabándolo, sentiste que habías cruzado esa línea del infierno a la gloria?
Cuando conocí a mi novia. Toda la vida mis relaciones no eran nada en serio, nadie me tomaba en serio, sentía que no merecía más. Cuando la conocí pensé que iba a ser la misma historia y por eso ni siquiera me la creí — otra herida más a la colección. Me dije: no pasa nada, voy a disfrutarlo mientras dure, pero ya sé que no voy a llegar a nada. Y conforme la fui conociendo pensé: ¿será verdad esto? ¿Será que así son las relaciones sanas y bonitas? ¿Así se siente el amor bonito? Ahí me di cuenta de que estaba donde siempre había querido estar. Pero tenía tanto miedo que no creía que fuera verdad, y hasta trataba de autosabotearme, de decirme que no me lo tomara tan en serio, porque si me ilusionaba y pasaba como siempre, iba a terminar sufriendo. Trataba de no emocionarme tanto, de no creérmela tanto.
“Conforme fui conociendo a mi novia, pensé: ¿será verdad esto? ¿Será que así son las relaciones sanas y bonitas? ¿Así se siente el amor bonito? Ahí me di cuenta de que estaba donde siempre había querido estar”.
¿Quieres contarme por qué se llama ‘La Gloria’ el disco?
Porque mi novia se llama Gloria. Es un disco hecho de historias de antes de conocerla, de cuando la conocí y de después de conocerla: de cuando no la conocía y saltaba de migaja en migaja, de cuando la conocí pero llegué con heridas — y a ella le tocó ese proceso, estar con alguien que viene herido. Pero también cuenta las etapas bonitas. Cuenta todo lo que pasé en la relación y lo que he pasado.

Tu abuelo te decía que algún día ibas a conocer la gloria. Visto en perspectiva, es casi una predestinación, ¿no?
Qué loco, ¿no? Hay una canción que dice que mi abuelo decía que cuando fuera al cielo iba a probar la gloria, pero yo le fallé, porque la probé en la tierra [risas]. Porque así se llama ella. Es una metáfora muy bonita: probé la gloria en la tierra.
Este álbum lo armaste con canciones que vienen de distintos momentos de tu vida. ¿Cómo se hace para que un collage de momentos termine convirtiéndose en una obra?
Yo creo que al final todo viene dibujado y pintado por el mismo pincel. Al momento de unirlas, aunque hay géneros distintos, todo tiene la marca del artista, porque todo está intervenido por mí. A lo mejor hay corridos, a lo mejor baladas, a lo mejor reguetón, pero todo se une a un mismo universo porque tiene sonidos en común y letras y melodías hechas por una misma persona. Ese disco tiene canciones de hace dos años. Las fui acomodando y cada una fue tomando sentido donde se tenía que acomodar. Yo solo me encargué de decir lo que sentía, y las canciones se encargaron de acomodarse donde tenían que ir.
“En este disco yo solo me encargué de decir lo que sentía, y las canciones se encargaron de acomodarse donde tenían que ir”.
Estaba mirando tu TikTok y el primer pin es de una canción dedicada a tu mamá. ¿Qué le agradecés a esa relación?
A mi mamá le agradezco todo. Fue la persona que me enseñó a soñar — como dice la canción, se quitó las alas para dármelas a mí. Siempre me decía que yo podía lograr todo lo que quisiera, y siempre hizo lo que estaba en sus manos para darme los medios, para echarme porras. Nunca me calló cuando cantaba: me compraba mis guitarras, me veía y yo sentía que sí podía. Y también me puso el ejemplo: cuando pasaba algo malo, se levantaba con más fuerza. Si ella podía, yo también podía. Me enseñó a base de ejemplo cómo ser una mujer chingona. No crecí sabiendo que había limitaciones, porque conocí a una mujer que no conocía las limitaciones.
“Mi mamá fue la persona que me enseñó a soñar: se quitó las alas para dármelas a mí”.
¿Y qué te hacía escuchar de pequeño? ¿Qué se escuchaba en tu casa?
Luis Miguel, Alejandro Fernández, Jenni Rivera, José José. A mi mamá le gustaba muchísimo Jenni Rivera, y Luis Miguel también, hasta la fecha, y Alejandro Fernández. Esas son las músicas que más escuchaba y con las que crecí.

El álbum lo creaste atravesando distintos géneros. ¿Cómo elegiste, para cada canción, el ritmo y el género que le correspondía?
Un día me levanto y digo: hoy quiero hacer una balada. Siempre me preguntan qué camiseta traigo puesta, y yo traigo la que se me antoja el día que me levanto — así es en la realidad. El día que compuse “openmain” dije: hoy voy a hacer una balada, e hice una balada. Al día siguiente me levanté queriendo hacer el corrido más arremangado que había hecho en mi vida, y lo hice. Pero traté de unir todo con intros, con cuerdas, con cosas instrumentales que tuvieran esa música de antes tan bonita, hecha con pianos y grabada en vivo. Quise meterle un poco de eso al disco, pero con letras actuales, con melodías y letras que me representan.
“Siempre me preguntan qué camiseta traigo puesta, y yo traigo la que se me antoja el día que me levanto — así es en la realidad”.
Grabaste con 30 músicos de cuerda. ¿Cómo fue esa experiencia, y qué te dio tocar en vivo?
Mi primera experiencia grabando en vivo fue con los mariachis de Tecalitlán, con Fernando, el director, que también ha hecho música para Vicente Fernández — una eminencia. Cuando fui al estudio quería a todos los músicos ahí, tocando en vivo. Te juro que lloré. Dije: “esto es demasiado”. Se me puso la piel chinita. Fue una locura experimentar eso, y te juro que me cambió un poco la perspectiva de la música — me hice más fan todavía de la música grabada en vivo, de la música orquestal y de la balada.
Maciel, ¿por qué creés que una persona con tanta experiencia, o un conjunto de cuerdas con tanta experiencia, confía en vos y dice: “sí, vamos para adelante”?
Yo creo que cuando uno cree en uno mismo, y le brillan los ojos hablando de lo que hace, eso se transmite. No es algo que se pueda comprar, es una magia que pasa de persona a persona. La música es un lenguaje universal, pero la emoción todavía más. Me apasiona mucho lo que hago y siento que lo transmito al hacerlo. Lo hago porque lo tengo que hacer sí o sí, porque mi vida depende de ello. Le meto todas las ganas del mundo a lo que hago.
“La música es un lenguaje universal, pero la emoción todavía más. Me apasiona mucho lo que hago y siento que lo transmito al hacerlo”.
¿Qué te decidió a incluir las dos versiones de “un loco”?
Me gustó cómo sonaba en regional, pero en realidad era una sola canción en un solo track: empezaba en regional y terminaba en reguetón, porque quise hacer ese experimento de pasar de un tres cuartos a un cuatro cuartos, a ver cómo sonaba un regional convertido en reguetón. Pero me gustó tanto la versión en reguetón que decidí hacer una versión aparte — poner el reguetón y el tres cuartos por separado, para que la gente viera cómo se puede adaptar una canción de tres cuartos a cuatro cuartos, que es como hablar dos idiomas distintos, y cómo cada una puede tener su propia esencia.
¿Qué me podés decir de “berlin”?
Es el corrido más arremangado que he hecho en mi vida, y lo hice con uno de los mejores compositores de México, de los que han compuesto para Peso, para Nata, para Junior, para Gabito. Estábamos en un camp musical hace como dos años y me dijeron: “no hacés muchas románticas, dejame hacerte un corrido bien arremangado, un corrido tumbado de verdad”. Quise darme la oportunidad, y qué mejor que hacerlo con los mejores compositores de México. Escuchaba la canción y me daba una energía que ninguna otra me daba. Es una canción con un poder que, quien la escucha, le dan ganas de comerse el mundo.

Dijiste que todo el mundo quiere ser norteño, y es cierto que hay una camada grande en este momento saliendo de Sonora, Culiacán, Chihuahua. ¿Qué tiene el norte que el resto de México no tenga a nivel musical?
A nivel musical, todo el mundo se puede desarrollar — hay gente muy talentosa en México que hace regional. Pero una cosa es escucharlo, y otra muy distinta es traerlo en la sangre. Las dos son igual de válidas, pero en el norte salís a cualquier lugar a comer y hay un norteño tocando; salís a una fiesta y la gente se jala al norteño. Es una cultura, una forma de vivir, más que algo que está de moda. Como ahora se puso de moda ese estilo, siento que todo el mundo quiere ser norteño, o hacer música como se hace en el norte.
¿Pero qué cosas solo pueden hacer los del norte?
El acento — hablar como habla la gente del norte, la jerga, las palabras que usan. También es distinta la forma de relacionarse. He ido a Ciudad de México, y en el norte la gente es bien allegada: te recibe, te saluda, todo el mundo se conoce con todo el mundo. En Hermosillo, en Obregón, son lugares chicos donde salís y hay conocidos, salís a los mismos lugares con la misma gente y todos se conocen entre todos. Eso genera un ambiente bien bonito.
En el álbum hay canciones desde la tristeza y canciones desde la alegría. ¿A vos qué te resulta más fácil, o se te da más naturalmente? ¿Componer desde qué lugar?
Desde la tristeza, totalmente. Le digo a mi novia: “rómpeme el corazón un ratito”, porque a mí me encanta. Por eso vivía tan feliz con el corazón roto, como en las novelas, siempre me encantó. Si ya estaba abierta la herida y estaba sanando, yo le decía: todavía no, espérate, todavía no sanes, hay que sacarle más jugo a esa herida, hay que sentir más. Qué bonito sentir el dolor, la tristeza, la melancolía, y también qué bonito sentir el amor. Venimos a este mundo a experimentar, y cuando algo duele hay que saborearlo también, igual que cuando algo agrada. Hay que disfrutar más los sentimientos, porque de ahí sale mucha inspiración. Es el material de uno. Es la tinta de la pluma.
“Qué bonito sentir el dolor, la tristeza, la melancolía, y también qué bonito sentir el amor. Venimos a este mundo a experimentar, y cuando algo duele hay que saborearlo también, igual que cuando algo agrada. Hay que disfrutar más los sentimientos, porque de ahí sale mucha inspiración. Es el material de uno. Es la tinta de la pluma”.
Y sin embargo, le pediste sufrimiento a tu novia, y terminó saliendo “Expresso Martini”, que hoy es tu canción más escuchada.
Sí. De hecho, por ella salió la canción más escuchada que tengo hasta hoy, y se lo agradezco mucho. Es una canción de amor, y yo nunca pensé que iba a hacer canciones de amor, pero también trae sus cosas buenas: el amor trae lo bueno. Pero si me preguntas, a mí me encanta escribir de sangre.
¿Te das cuenta cuál va a ser, o qué componentes pueden llegar a generar un hit?
Sí. Si me dedicara a hacer puras canciones para ser hits, probablemente de catorce canciones saldrían doce que no sirven y dos que fueran los hits, porque creo que los hits hoy en día son canciones que en su mayoría están un poco vacías, que solo se hacen para pegar, y eso se siente. Estamos en un momento donde hay mucha música desechable, mucha competencia, y uno quiere comer, y a veces también te subís al tren de hacer música basura — hay música que no considero tan buena, pero que a la gente le gusta. Sí creo que hay ingredientes en común para hacer un hit, pero en este disco preferí apostar por algo más artístico. Metí una que otra canción pensando “vamos a tirar una piedrita a ver si pega”, pero me enfoqué en que fuera algo más artístico.
¿Para qué creés que se busca el hit? ¿Para comer?
De verdad que sí. Mi papá me dice: hacé música como la de antes, de Luis Miguel, de José José. Con todo el amor del mundo la voy a hacer, pero, ¿eso me va a dar de comer? ¿Eso me va a pagar mis cuentas, me va a tener viviendo tranquilo? No creo, porque ya no se está consumiendo ese tipo de música. A mí me encantaría que volviera y estuviera de moda, pero no es lo que está pasando, y uno tiene que ser consciente de los tiempos si quiere vivir de la música. Ahora, si sos millonario y te sobra la plata, y hacés música por amor al arte, adelante — sabés que hay pocas probabilidades de que pegue, pero lo hacés por amor al arte, y eso también es bonito. Simplemente hay que tener considerado cuál es el escenario más probable.

Pero si pudieras, en el futuro, ¿te gustaría hacer ese tipo de música, la de antes?
Sí, ya lo hice: saqué un EP de canciones para mis abuelos, todas grabadas con cuerdas, con una orquesta. Me di el gusto, pero es eso, un gusto — no lo voy a soltar porque ahí están mis raíces, la música mexicana, el mariachi, la orquesta, la balada. Pero ahora le estoy dando prioridad a otras cosas, porque también me encanta el urbano y me encanta el regional. Me encanta todo.
¿De urbano quiénes te gustan?
Feid, Rels B, Dalex, J Quiles, Rauw Alejandro, Sech. Hay mucha gente muy talentosa en el urbano.
¿Y cómo te diste cuenta que querías ser músico?
Desde siempre. Veía la novela ‘Rebelde’ y programas de televisión, y decía: yo también quiero tocar la guitarra, quiero subirme a un escenario, quiero ser artista. Pero después, como a los 17, 18 años, ya estudiando, pensé: seamos realistas, estas cosas solo pasan en las películas, no es para mí. Llegó la pandemia y dije: si no tengo clases, no tengo nada que hacer, voy a intentarlo. No quiero tener 80, 90 años y decir que no lo intenté. Así empecé, y a la gente le empezó a gustar mi música en TikTok. Y aquí estamos, platicando.
¿Y qué estudiabas?
Diseño gráfico. No porque me gustara, sino porque estábamos pasando por momentos difíciles en mi familia, y era la carrera que me quedaba más cerca de mi casa y la más económica. Yo quería estudiar cine, ya había hecho mi examen y todo, pero de repente todo se vino abajo, y dije: bueno, es lo que hay en la mano, esto tengo que hacer, esto voy a estudiar, a ver qué pasa.
¿Te quedó algo de ahí que te gustaría desarrollar? ¿Te aportó amplitud a tu carrera?
No diría que la carrera en sí, porque no me gustó nada donde la estudié — creo que todo lo que enseñaban eran cosas muy básicas, obsoletas hoy en día. Pero sí me gusta el diseño gráfico, y hasta el día de hoy diseño mis portadas, algunos visualizers, me involucro mucho en todo eso. Con todo el respeto para los maestros y la escuela, creo que se quedó corta. No me gustó cursarla, creo que hubiera podido ser más interesante. De hecho la dejé, no la terminé.
¿Qué te dijo Gloria que sintió al escuchar todo un álbum dedicado a ella?
Creo que ella ya se acostumbró a que le haga música. De hecho, la canción “la gloria” la escribí enfrente de ella: me acompañó a la sesión y se la escribí ahí, sentada frente a mí. Tengo cuatro años con ella, y desde entonces todo lo que hago es para ella. Siento que llegamos al punto donde uno lo normaliza — “ah, una canción más, qué bonito” — se vuelve algo cotidiano. Pero está cabrón: aparte mi publishing se llama La Gloria Publishing, mi disco es ‘La Gloria’, mis canciones… ya es demasiado, tengo que parar con esto [risas].
¿A dónde te gustaría que te lleve ‘La Gloria’ a nivel personal y a nivel profesional?
A nivel personal, me gustaría que me diera paz y tranquilidad, que me diera una palmadita en la espalda y me dijera “vas bien” — que me diga: “abrazate, disfruta, tírate a descansar un rato, quítate el estrés, estamos bien, no corras”. Quisiera que se sintiera como cuando estás enfermo y tomás un caldito de pollo hecho por tu mamá. Eso, a nivel personal. Y a nivel profesional, me gustaría que me abriera puertas, que me diera la seriedad que estoy buscando, que la gente voltee a ver y vea el tipo de artista que soy — un artista multifacético — y que los artistas que admiro también me admiren a mí.