Quién es Marcelo Rubio, el cantautor venezolano detrás de “Vulnerable, más de lo normal”
Entrevista con Marcelo Rubio, Músico
Marcelo Rubio. PIPES @pipes_ph I Gentileza
Antes de ser el cantautor detrás de “Vulnerable, más de lo normal” —su segundo álbum, ya sonando en el Top 25 de Latin Pop Airplay de Billboard—, Marcelo Rubio fue un chico de 13 años que se mudó de Venezuela a Estados Unidos en 2017 y no sabía muy bien cómo nombrar lo que sentía. Escribió una canción sobre eso. La cantó a cámara, alguien la subió, se hizo viral, y ahí entendió que ese era su idioma.
Hoy, a sus 23 años, vive entre dos países, dos idiomas, y sigue escribiendo desde el mismo lugar honesto desde donde empezó.

Para quien no te conoce, ¿quién es Marcelo Rubio?
Marcelo Rubio es un cantautor venezolano que habla del amor y sus consecuencias, y de la vulnerabilidad. Ese es Marcelo Rubio.
¿Qué creés que te hace único en un universo musical muy competitivo?
No sé, no me considero único, pero sí puedo decir que hago lo que me gusta. Y va a sonar un poco feo, pero sin importar qué va a pasar después, sin importar alguna otra opinión: esto es lo que me gusta, y sé que alguien va a conectar con esto y le va a gustar también.
¿Cómo o quién eras antes de dedicarte a la música?
Yo era un poquito más extrovertido, era deportista, buen estudiante —bueno, seguiría siendo buen estudiante, pero ya no me dedico a eso—. Era un poquito más activo, un poquito más social. Cambiaron muchas cosas, pero para mejor.

¿Cuál fue la primera canción que te hizo sentir que vos también querías escribir?
Hay una canción que fue de las primeras que escribí, en 2017, cuando me mudé de Venezuela a Estados Unidos. Explicaba cómo me estaba sintiendo con el proceso cultural, con todo lo que estaba pasando. Tenía 13 años. Un día conocí a Nacho, un artista venezolano, y él subió un video mío cantándola. Se hizo mega viral, tuvo como un millón de views en Instagram, que para aquel entonces era un montón. Desde ese momento dije que me quería dedicar a esto, a decir cómo me siento y rimar con lo que está pasando. Creo que esa fue la canción que me inspiró a seguir.
“Hago lo que me gusta, sin importar qué va a pasar después ni ninguna otra opinión. Sé que alguien va a conectar con esto y le va a gustar también.”
¿Qué parte de Venezuela llevás siempre en tu música?
El vocabulario, cien por ciento. Trato de no cambiarlo, a pesar de que hay gente de afuera que me escucha. También es lindo que aprendan un poco más de nosotros, de nuestra jerga. Yo me pongo también en los zapatos del consumidor: a mí me gusta escuchar artistas de otros países que tienen sus propias palabras, y si no conozco alguna, la investigo. Pero lo que más tengo presente es el vocabulario.
¿Qué canción de otro músico te hubiera gustado escribir a vos?
Hay un montón, y sabés qué es lo peor: siempre que termino una entrevista es cuando se me ocurren. Pero ahora, no sé, capaz una canción de Franco de Vita.
¿Y cómo llegás vos, con apenas 23 años, a Franco de Vita?
Porque en mi casa siempre se escuchó música profunda, de alguna manera, y también mucha salsa, con mucha letra. Yo soy el menor de tres hermanos, y mi papá siempre ponía música en la casa, para limpiar, para ir al trabajo. Mi mamá es mega fan de Franco de Vita, y escuchábamos mucho también el pop de los 2000, Sin Bandera, RBD y Camila, Olga Tañón, y mucho Marc Anthony. Tengo esa mezcla de cosas latinas y esa música bien madura, pero me gusta un montón. Son artistas que admiro y que son parte de mí en este momento.
¿Sos más de escribir desde el dolor o desde la felicidad?
Desde el dolor, cien por ciento. Se me hace un poco más fácil, pero también siento que es por la práctica: cuando estoy muy, muy bien, no siento la necesidad de crear, prefiero aprovechar el momento. Aunque sí hay canciones muy lindas que escribí estando enamorado, y también las disfruto un montón. Pero normalmente es cuando estoy un poco mal.
¿Qué hacés cuando no estás haciendo música?
Me gusta mucho ver fútbol, más que jugarlo, y hablar un montón con mis amigos. Tampoco sé qué es la vida sin mi música: hago contenido para eso también, pero es como que es parte de lo mismo. Me gustan mucho los deportes, y verlos.
¿Qué te gustaría que la gente diga de vos en cinco años?
Que nunca paré de hacer lo que me gustaba, que es la música. No quiero que me hagan una estatua ni nada, pero que le siga gustando lo que estoy haciendo, que llegue más gente al proyecto, que seamos una familia un poco más grande. Igual estoy feliz con las personas que están, las que siempre estuvieron y las que se van sumando.
Pregunta extra
Tenés tatuado el año 2003, el de tu nacimiento, ¿qué significa?
En verdad no tiene un significado tan profundo como parece. A mí me gustan los anillos, pero hay anillos que no me quedan bien porque tengo las manos flaquitas: me quedan muy chiquitos o muy grandes. Entonces dije “¿sabés qué? Me tatúo algo acá que me identifique.” Me lo hice a los 17 años, sin pensarlo tanto, y también me tatué la luna al lado [nota de edición: en la transcripción original dice “me toqué”, parece un error de transcripción de “me tatué”], como un accesorio que siempre está ahí, porque me gustan los anillos y no los puedo usar.