Dillom entra en su nueva etapa con ‘LA NUEVA VIOLENCIA’: ‘Es un reflejo muy fiel de lo que yo veo del mundo’
Entrevista con Dillom, Músico
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En diciembre de 2025, Dillom se convirtió en el primer artista independiente en encabezar un show en el Estadio Vélez Sarsfield de Buenos Aires, su ciudad natal, con Lali y Juanse como invitados especiales. Dylan León Massa fue criado en un hogar atravesado por ausencias y adicciones, empezó a hacer música como una forma de salir adelante, y esa noche fue, según él mismo la describe, muy emotiva, con miles de personas —y él— llorando desde arriba del escenario. Un hito coronando una carrera construida por fuera de las discográficas tradicionales, primero con POST MORTEM (2021) y después con Por Cesárea (2024), el disco que lo consolidó como uno de los artistas alternativos más importantes de Argentina y le valió una nominación al Latin Grammy y el Premio Gardel al Mejor Álbum de Rock Alternativo.
Hoy, dos años después de Por Cesárea, Dillom lanza ‘LA NUEVA VIOLENCIA’, su tercer álbum de estudio, que mezcla post-punk, rock & roll y electrónica industrial, con colaboraciones de St. Vincent, Sebastian Murphy (Viagra Boys), Adrián Dárgelos (Babasónicos), Miranda! y Juana Aguirre. A diferencia de sus discos anteriores, que exorcizaron cierta violencia vivida, este parte de un lugar distinto: en vez de sacarla para afuera, Dillom la absorbe, la decodifica y la entiende. Lo define como su álbum más personal e introspectivo, un reflejo fiel de cómo ve el mundo hoy.
Mientras en Argentina llena estadios, en Estados Unidos Dillom todavía está construyendo su nombre. A fines de julio viajó a Nueva York para recibir el premio Discovery Artist 2026 de la LAMC (Latin Alternative Music Conference), que cada año distingue proyectos con proyección internacional.
Todo esto ocurre en paralelo al crecimiento de Bohemian Groove, el sello, management y estudio creativo que Dillom fundó en Buenos Aires en 2019. Ahí conviven los artistas fundadores de RIPGANG —Saramalacara, Broke Carrey, Odd Mami, Ill Quentin, Muerejoven y K4— además de Nenagenix, y el sello se convirtió en el más premiado en la historia de los Buenos Aires Music Video Awards (BAMV).
En esa charla en la LAMC, hablamos con Dillom sobre cómo es empezar a ganarse un nombre en otros mercados, del futuro de Bohemian Groove y, sobre todo, de qué representa ‘LA NUEVA VIOLENCIA’ para él.

En Argentina llenás estadios y en Estados Unidos sos un artista emergente. ¿Cómo te sentís con eso?
Es súper emocionante. Primero, es un baño de humildad que está bueno: a veces te baja los pies a tierra. Y segundo, es un nuevo desafío, que a mí siempre me gusta: poder conquistar otras partes del mundo, ir a mostrar lo que hago. Es como volver a empezar de cero un poco también, así que le da ese gustito de los primeros momentos que, con la consagración en tu propio país, ya pierde un poquito. Está bueno volver a revivirlos en otros lugares, y en una ciudad como esta, donde yo me he alimentado mucho culturalmente, donde nació mucha de mi música favorita, también poder llegar a hacerme un nombre acá sería significativo, por ocupar un espacio físico que ha ocupado mucha gente que yo admiro.
‘LA NUEVA VIOLENCIA’ es mi álbum más personal, más introspectivo, con un reflejo muy fiel de lo que yo veo del mundo, de la actualidad, de la modernidad, de todo lo que conlleva eso.
Los álbumes anteriores exorcizaron cierta violencia y vivencias que lamentablemente tuviste que transitar. ¿De qué trata la nueva violencia de este álbum?
Ahora, más que sacar para afuera toda esa violencia, fue absorberla yo, decodificarla y entenderla. Digo que es mi álbum más personal, más introspectivo, con un reflejo muy fiel de lo que yo veo del mundo, de la actualidad, de la modernidad, de todo lo que conlleva eso. Y una respuesta a eso de una forma medio absurda, como lo es la realidad que vivimos. Me gusta mucho el paralelismo de que la única forma de responder al absurdo es con más absurdo.
‘LA NUEVA VIOLENCIA’ empieza con temas bien power y después transiciona más al pop. ¿Cómo elegiste ese recorrido?
A mí siempre me gusta que una experiencia así tenga una paleta de colores amplia, que vaya pasando por distintas emociones. Esta vez no hay una historia atrás ni una línea narrativa, sino que es básicamente una obra completa con distintas cosas, distintos momentos, distintos sonidos. Terminamos decidiendo el orden del tracklist basado en una dosificación de estímulos. El álbum en sí es bastante estimulante, bastante saturado, no da muchos respiros. Me gusta que está lograda esa intensidad que quería mostrar.

¿De dónde salen las frases de tus temas que se vuelven icónicas, como pasó en discos anteriores?
Esta vez busqué una forma nueva de escribir. Quería cambiar la forma en la que venía escribiendo, que quizás era un poco más directa, muchas veces muy cruda. Lo sigue siendo, pero era una cosa más lineal, y ahora es más abstracto, una cuestión más dadaísta, sin sentido por momentos, pero que hace un todo y va pintando un cuadro con imágenes. Muchas de las frases se me ocurren a mí; a veces escribimos en el estudio con los chicos, yo digo una temática y algunos de los pibes van tirando frases que se les ocurren con esa temática, palabras, todo, y vamos armando la letra como un rompecabezas. De hecho hay muchas frases que son hasta chistes internos, que terminan quedando en las canciones y terminan haciendo sentido. Eso es lo más loco de todo.
La única forma de responder al absurdo es con más absurdo
¿Sentís que el disco es un manifiesto o una especie de crítica social?
No. Tiene su condimento de crítica, pero no lo llamaría una crítica, porque la crítica social muchas veces tiene una altanería moral a la que yo no quería apuntar. No quería decir “está todo mal, este es el problema, el celular es malo, los políticos son malos”, sino algo más como: yo también vivo en este planeta, soy parte de la sociedad, soy parte del sistema, soy parte de una industria, la de la música, que a veces puede ser muy siniestra, y hay que aprender a bailar con eso. A veces es triste, es feo, tiene sus cosas buenas, tiene sus cosas malas. Somos parte del problema, somos víctimas también de eso. Era un poco poder sintetizar todo eso en un disco.
Dylan, además de Dillom, está el sello, y el acompañamiento a un montón de músicos, ¿cómo hacés para llevar eso adelante manteniéndote independiente?
Fácil no es, para empezar. Pero lo llevamos con mucha alegría, con mucho orgullo; es lo que nos gusta hacer, y es la causa por la que peleamos todos los días. Por suerte cada día se nos abren más puertas, tenemos la oportunidad de crecer, y más en un contexto como el que estamos, donde hay una bastardeada muy grande a lo que es la cultura argentina y son pocos los recursos que se tienen. Entonces es todo muy a pulmón, para todos. Es algo en lo que creemos y lo que queremos cuidar y defender. Y al final del día le da trabajo a muchas personas, que también es algo bueno.

¿Y cómo hacés para que todas esas personas te amen además?
No sé si me están amando. Somos todos muy cercanos, todos estamos defendiendo lo mismo, y creemos más en un bien común que en los nombres propios. Creo que por eso se tiene tanto afecto mutuo, no solo a mí, sino que yo también amo a toda esta gente.
Y el álbum termina con “Los Amigos”, ese tema ¿lo estrenaste en tu show en Vélez?
Lo canté en Vélez, pero era el prototipo del tema, como una demo. Quería agregarlo al show porque, al ser una noche tan consagratoria, tan importante para mí, ese tema lo escribí para mi mejor amigo Andy [Andrés Capasso], que es mi director creativo y mi socio. Así que quise presentarlo ahí. Terminó siendo muy para cerrar el disco, y tiene sentido: después de todo el caos que es el disco, la amistad es un lindo refugio.
¿A dónde te gustaría que te lleve ‘LA NUEVA VIOLENCIA’, a vos y al sello?
A mí, personalmente, me gustaría que me lleve a cada rincón del mundo, porque me encanta viajar, conocer gente nueva, que mi música llegue a más gente y poder conectar de esa forma. Al sello me gustaría que nos lleve a un lugar donde podamos compartir una escena con gente alrededor del mundo que tenga nuestros mismos ideales, el mismo amor y la misma pasión por lo que hacemos. Sé que debe haber mucha gente alrededor del mundo que piensa igual, así que tenemos que juntarnos para ser más fuertes.