Santiago Prieto: “Sueño con que la música real sobreviva a esta ética del inmediatismo y la inteligencia artificial”
Entrevista con Santiago Prieto, Músico
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Cuando Santiago Prieto se sienta a hablar, Monsieur Periné lleva apenas unas horas en Nueva York. Llegaron desde Washington D.C., donde el 18 de septiembre reabrieron la segunda etapa de su “Instrucciones Para Ser Feliz Tour”, y en un par de días seguirían rumbo a Toronto. Es la vida nómada de la que él mismo habla en esta charla: giras, idiomas, países, una banda que aprende a moverse entre ciudades casi tanto como entre canciones.
“Instrucciones Para Ser Feliz” es el quinto álbum de la banda colombiana, publicado a finales de abril de este año. Diecinueve canciones que marcan, según Prieto, un cambio de sonido respecto a los discos anteriores: gran parte del proceso se armó en Miami, en sesiones cara a cara con otros compositores y productores, y terminó sumando colaboraciones con artistas como Carlos Vives, Luísa Sonza, Piso 21, Rawayana, PJ Sin Suela, Bejuco, Jossman, Bebo Dumont y Juliana. El resultado fue, en sus palabras, una dirección distinta a la que venían haciendo — y también el motor que les devolvió las ganas de girar.
Ese impulso viene, en buena parte, de “Aguaráchate”, el corte que lanzaron hace casi un año y que —cuenta Prieto en esta entrevista— terminó tomando un rumbo que ni ellos mismos habían previsto: la canción fue seleccionada este año para el soundtrack oficial de EA SPORTS FC™ 27, sumándole una audiencia completamente nueva a la que ya tenían. Y apenas tres días antes de esta charla, el 16 de septiembre, “Instrucciones Para Ser Feliz” sumó la octava nominación al Latin GRAMMY® de la carrera de Monsieur Periné —esta vez en la categoría Mejor Álbum Pop Contemporáneo—, para una banda que ya tiene dos gramófonos en su haber. La 27.ª Entrega Anual del Latin GRAMMY® se realizará el 12 de noviembre en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, y será transmitida por Univision.
La gira que acompaña al disco arrancó en mayo en Buenos Aires y ya pasó por España, Francia y la costa oeste de Estados Unidos —incluidas cuatro noches consecutivas en el SFJAZZ de San Francisco—. Esta segunda etapa los lleva por Washington D.C., Nueva York, Toronto, Cleveland, Chicago, Nashville, Atlanta, Nueva Orleans, Orlando y Miami, antes de volver a Latinoamérica con fechas en Ciudad de México, Bogotá, Caracas y Puerto Rico.
En esta conversación en el Sony Hall de Nueva York hablamos con Santiago Prieto sobre el cambio de sonido del disco, las colaboraciones que lo hicieron posible, el concepto del juego en la creación de Monsieur Periné y el sueño de que la música real sobreviva a la era de la inteligencia artificial.

Hablamos hace casi un año, cuando recién había salido ‘Aguaráchate’ e “Instrucciones Para Ser Feliz” todavía no existía. ¿Qué sientes que ha cambiado en la vida de la banda desde entonces?
Uy, han cambiado muchas cosas. Lanzamos este disco, que es nuestro quinto álbum —ya llevamos un buen tiempo trabajando juntos—. Salió a finales de abril, y ha sido un disco muy lindo porque fue muy distinto a los otros en la forma en que se hizo: en este participaron muchas otras personas, sobre todo muchas colaboraciones, muchas invitaciones, con otros artistas geniales, y un trabajo en equipo con otros compositores y productores. Salió un disco que siento como un cambio de sonido, una dirección distinta a la que veníamos haciendo. Es lindo cuando los colectivos artísticos se atreven a cambiar lo que hacen normalmente — en ese sentido ha sido interesante y también raro, ver cómo cambia la cosa y cómo tenemos que diseñar un show en vivo que defienda esa música. Y ha sido lindo porque después de ese disco lanzamos una gira que nos tiene tocando en varios lugares: estuvimos un buen tiempo en España, tocamos en Francia, en Estados Unidos —en la costa oeste, en San Francisco, Los Ángeles— y ahora estamos en la costa este, en Nueva York. Ayer estuvimos en Washington, vamos para Toronto. Es un disco que ha traído la posibilidad de girar de nuevo, que es donde nosotros encontramos más sentido a lo que hacemos: cuando se comparte el trabajo frente al público, donde se da esa especie de ritual de conexión de la canción entre el artista y la audiencia. Ha sido muy lindo poder llevar nuestra música por fuera otra vez, viajar y poner en escena estas nuevas canciones junto con lo otro. Ha sido muy interesante.
Hablabas de las colaboraciones, y hay muchas, y muy célebres: 19 canciones con tanta gente participando en un mismo álbum. ¿Qué les hizo sentir que este era un trabajo para abrir las puertas e invitar a tanta gente?
Yo creo que fue maravilloso. Fue más una apuesta de Cata en un momento, digamos, en la pandemia —recuerdo que ella estaba viviendo en Estados Unidos, en Miami—. Miami es un lugar donde se dan cita muchas personas de la industria musical, hay muchas sesiones de composición, está el estudio de Sony Music donde pasas y hay varios rooms, varios lugares donde está pasando la creación musical. Hay un movimiento muy grande de gente entrando y saliendo. En ese momento yo no tenía visa y no había podido participar de lo que ella estaba viviendo. Siento que partió de ahí: fue entre panas, amigos que invitaban a una sesión, y se empezó a dar esa cuestión de ir conectando con otros artistas. Realmente todas las personas que participaron en el álbum, con excepción de una que aún no conocemos en persona, que es Luísa Sonza, todos los demás son prácticamente amigos, gente con la que hemos tenido y cultivado una amistad. Nació principalmente de eso: de estar en un entorno donde era posible la colaboración cara a cara, en vivo y en directo, sobre todo con amigos músicos que respetamos, admiramos, y con los que es divertido crear.
“La música es un lenguaje muy poderoso, sabemos que mueve el alma. Es total medicina, no solo para quienes la creamos y la interpretamos, sino también para las personas que la escuchan, que se mueven con ella y vibran”.
El álbum no siempre habla de cosas felices, pero los géneros que eligieron para interpretarlas son bien alegres. ¿Es algo que buscaban, un concepto que persiguen como banda?
Creo que las canciones ya tenían un poco el ADN, digamos, de eso —no todos los ritmos, porque igual trabajamos los arreglos y demás—. Pero creo que toda nuestra música ha tenido una buena dosis de alegría y de movimiento desde que empezamos a hacer nuestro primer álbum. Siento que hay, obviamente, canciones que tocan cuestiones más melancólicas o más tristes de alguna forma. Pero en general diría que nuestro sonido es bastante happy, y creo que eso se dio de forma natural: las canciones, sus letras y las melodías ya tenían de alguna forma el ADN de ser canciones más arriba, más buena onda, por así decirlo.

Siento que hay mucho juego en ustedes, como banda. Eso es algo que me gustaría explorar: ¿cuál es el concepto de juego que te interesa seguir sosteniendo a lo largo del tiempo, ya como persona madura? Y la otra pregunta es sobre actuar: ustedes lo hacen mucho arriba del escenario, cada vez que tienen la posibilidad. ¿Alguna vez lo hiciste por fuera del ámbito musical, en cine por ejemplo, o te gustaría hacerlo?
Bueno, respondiendo primero a lo de actuar: si te refieres a actuar en una película o algo así, nunca lo he hecho. Me parecería muy interesante. Cata sí lo ha hecho, ella sí participó en una película. Yo nunca me he metido en ese otro ámbito, pero me parece muy interesante — he hecho música para cine, pero nunca actuando. Sería increíble hacerlo. Y sobre el juego: siento que esa es la forma más vital en la que operamos en la creación, porque se trata de mantener esa especie de inocencia del juego. De hecho, en varios idiomas la palabra para tocar un instrumento es literalmente “jugar” — ahí no hay juicio, es simplemente ensayo y error, y va apareciendo el camino en el juego. Siempre nos gusta mantener esa idea de estar todo el tiempo en la búsqueda de cosas nuevas, de no quedarnos en lo mismo, porque uno puede caer en eso de que una canción funcionó, ya tienes la fórmula, y casi que la repites. En cambio la idea es jugar con nuevos elementos, con nuevos límites, investigando cosas nuevas y tratando de traer nuevos ingredientes, pero siempre desde el juego: que sea divertido, que tenga ensayo y error, que tenga esa inocencia y la capacidad de asombro activa.
“La idea es jugar con nuevos elementos, con nuevos límites, investigando cosas nuevas y tratando de traer nuevos ingredientes — pero siempre desde el juego, que sea divertido, que tengan ensayo y error, con esa inocencia y la capacidad de asombro activa”.
¿Qué es lo que te parece más divertido de ser músico y de interpretar en el escenario?
Lo más divertido, siento yo, es que la música es un lenguaje muy poderoso, sabemos que mueve el alma. Es total medicina, no solo para quienes la creamos y la interpretamos, sino también para las personas que la escuchan, que se mueven con ella y vibran. Tener la posibilidad de participar de la creación de la música es increíble, es un camino casi místico, divino: estar en este camino de crear, de entender, de jugar con la música, con la creación de las canciones, con los arreglos. Y la otra parte más divertida es poder llevarlo al vivo: subirse, tocar, tener una banda, construir un sonido en comunidad. Eso me parece precioso — tener un equipo de trabajo que no son solo los músicos, sino también los técnicos. Somos como una especie de gran familia que se mueve, y eso me parece súper espectacular. Es una especie de vida nómada en la que todos estamos aprendiendo, viajando, dejándonos permear por todas las experiencias que implica estar en otros países, en otros idiomas. Eso me parece muy lindo de la música.
“Tener la posibilidad de participar de la creación de la música es increíble, es un camino casi místico, divino”.
Pensaba en todo lo que pasó con “Aguaráchate”: más allá de que sea un hit o no, tuve la sensación de que esta canción cobró vida propia, se les fue de las manos en el sentido de todo lo que ha logrado y hacia dónde ha llegado — lugares que ustedes tal vez no se imaginaban que iban a ocurrir. ¿Cómo hace una canción para cobrar vida propia?
Tienen vida propia, ¿sabes? Salen del nido y vuelan, y pasan cosas inesperadas con las canciones — es casi imposible prever realmente lo que puede pasar con una. Nos pasó con otra canción que se llama “Nuestra Canción”, que se lanzó en 2015 y, de pronto, en 2020 o 2021, fue un éxito de TikTok. Las canciones tienen planes y destinos que no conocemos, y pueden surgir de pronto a los diez años o quién sabe cuándo. No se puede tener total certeza de que con un plan de marketing disquero va a pasar algo con una canción. Puede que la canción en la que menos fe tenían, por decir algo, las personas que hacen el marketing musical, de pronto le guste a alguien que la pone en una película, y ¡pum! Pegó. Eso es totalmente inesperado. Siento que esa es la magia de la música: no sabemos realmente hacia dónde pueden llegar las canciones.
“Las canciones tienen vida propia, ¿sabes? Salen del nido y vuelan, y pasan cosas inesperadas — es casi imposible prever realmente lo que puede pasar con ellas”.

El título del álbum, ‘Instrucciones Para Ser Feliz’, parece buscar dar respuesta a algo. ¿A qué buscaban responder con ese título? ¿Ha cambiado tu receta de la felicidad desde que salió el álbum hasta hoy?
Este álbum, su concepto, esta frase que enmarca las canciones —Instrucciones Para Ser Feliz— sale de la exploración de la canción “Aguaráchate”, en donde, de alguna forma, cuando Cata estuvo en Estados Unidos trabajando con otra gente, apareció la idea de las instrucciones para ser feliz, y de ahí salió el concepto. Siento que no han sido tanto instrucciones que se dan de forma normativa a las personas —paso uno, dos, tres, cuatro—, porque no todo el mundo tiene la misma forma de ver la vida. Aunque sí, si uno se sienta a conversar más profundamente, hay algunas cosas, como la salud: la salud es vital, el 90% de todo. Pero siento que las canciones eran más como instrucciones propias, para soltar, para cambiar momentos emocionalmente difíciles, lo que fuera. Y mi receta, volviendo a tu pregunta, creo que ha sido trabajar el apego —o mejor dicho, el desapego—. Siento que la vida realmente es muy corta, es un ratico, es un misterio, y se va a acabar todo. Y eso, la presencia, y tratar de trabajar el apego —principalmente todos los apegos del yo, que son muchos: el apego al éxito, el apego a cualquier cosa—, todo puede trabajarse en un sentido donde uno pueda estar en paz con lo que ya está, con lo que se tiene, sin que eso implique que uno no quiera avanzar y tener metas. Pero estar presente y tranquilo, en paz con el ahora. Me parece que eso es lo más importante.
“Siento que la magia de la música es que no sabemos realmente hacia dónde pueden llegar las canciones”.
El álbum ya recibió una nominación al Latin GRAMMY®, que es algo súper importante para los músicos y para la industria. Más allá de la alegría, ¿qué te hace sentir ese reconocimiento? ¿Te parece importante que esto pase, y por qué?
Sí, naturalmente el reconocimiento es súper importante. Es lindo que al final el mundo de la música, como cualquier gremio, tenga un espacio donde somos colegas, donde mostramos lo que hacemos, y que eso tenga esa validez, ese reconocimiento. Porque al final, más allá de los premios, sabemos que lo importante es la conexión con el público. Pero si viene lo otro, súper bienvenido, porque al final también amplifica el mensaje. Más que el reconocimiento en sí mismo —que es muy bueno, porque viene de la Academia de los Grammy, que tiene unos valores, es la Academia de las Artes de la Grabación—, es que tu disco quede entre los mejores del año, y eso es un “wow”. Uno le pone mucho trabajo a hacer la música, a crear, y cuando uno hace todo el flashback de lo que implica hacer un disco —desde editar las voces, todas las horas de estudio, todas las horas de amor y pasión puestas ahí—, ese reconocimiento es bonito. Porque además no es solo para el artista, sino para un gran equipo de trabajo: un disco no lo hacen solo los que ponen la cara y tienen el nombre, realmente hay una gran cantidad de personas, y ese reconocimiento abraza a ese grupo tan grande que significa hacer un disco.

“Sueño con que la música real, tocada por músicos que se esmeran en aprender un instrumento o desarrollar su voz, pueda sobrevivir frente a esta ética del inmediatismo, el transhumanismo y la inteligencia artificial”.
Muchas veces hablas de la importancia de soñar. ¿Con qué soñás vos, a nivel personal y a nivel profesional?
¿Qué sueño yo? La verdad, sueño con un mundo un poco más en paz. Siento que estamos viviendo cambios muy fuertes en la forma en que la humanidad se está organizando. Sueño con que la música no caiga demasiado en el mundo de la inteligencia artificial y el prompt, que la creación no quede completamente determinada por alguien que escribe “hazme una canción de tal cosa”, sino que sueño con que la música real, tocada por músicos que se esmeran y se empeñan en aprender un instrumento, en desarrollar su voz, un oficio, escribiendo una canción, pueda sobrevivir frente a esta ética nueva del inmediatismo, el transhumanismo, los robots y la inteligencia artificial. Me gustaría eso: que el arte sobreviva a estos tiempos tan raros.